2022. ES HORA DE PASAR LA PÁGINA.

El año nuevo siempre es percibido como la oportunidad de hacer algo nuevo o diferente. Sociológicamente, podemos entenderlo como un ritual en el cual existe toda la predisposición por mejorar, por avanzar en el cumplimiento de nuestras metas o propósitos.

El cumplimiento de los objetivos también incluye a las instituciones, y simbólicamente a la sociedad en su conjunto. Si bien es cierto es imposible determinar una meta que abarque a todos los miembros de un colectivo, siempre existirá el deseo de superar los errores del pasado.

Desde el año 2013 existe un marco normativo coercitivo en materia de comunicación. Se privilegió un modelo que motivó la censura previa directa e indirecta, afectando el ejercicio de la libre expresión.

A pesar de la eliminación de la nefasta Superintendencia de Comunicación en 2019, la ley continuó afectando a los trabajadores de la comunicación y al cumplimiento de estándares internacionales por parte del Ecuador.

En el 2021 se presentaron 5 proyectos de ley encaminados a cambiar la norma vigente, y después de un amplio debate en la Comisión de Relaciones Internacionales, mismo que recibió 39 comparecencias de distintos actores, una nueva Ley de Comunicación está lista para ser tratada en primer debate.

Este proyecto plantea un concepto novedoso: la co – regulación. Esta debe entenderse como la capacidad del Estado para promover, garantizar y proteger la libre expresión, pero excluyendo y sancionando algunos discursos como: la apología a la violencia, a la guerra, la pornografía infantil, entre otros, mismos que afectan el ejercicio de los Derechos Humanos.

También da la capacidad a los medios para establecer sus propias normas deontológicas, respetarlas y establecer procedimientos sancionatorios internos para quienes las infrinjan.

Pero, lo más importante de este proyecto es el cambio de modelo. Uno que no coacciona, que permite opinar y comunicar en libertad, y que establece sanciones una vez que el mensaje ha sido emitido. Esta ley nos permitirá caminar hacia el ejercicio real de la libertad de expresión con responsabilidad y sin miedo.

Una ley que protege a los periodistas y garantiza su labor. La nueva Ley de Comunicación obliga a proteger a los trabajadores de la comunicación en circunstancias donde el ejercicio de su profesión los pone en peligro, tales como conmoción interna, desastres naturales o en casos de conflictos armados.

Ahora nos corresponde a los asambleístas estar acorde a este momento histórico, y pasar la página a un nuevo capítulo de responsabilidad ulterior y libertad para la comunicación en el Ecuador.

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