APOYO AL EMPRENDIMIENTO EN EL ECUADOR. UNA REFORMA URGENTE.

En el año 2019, la Escuela de Negocios de la Escuela Politécnica del Litoral, presentó algunos datos interesantes respecto al emprendimiento en el Ecuador. El país registra una tasa de emprendimiento temprana del 29,6%, siendo ésta la más alta de la región andina y reflejando el espíritu de lucha y las ganas de trabajar de nuestros conciudadanos.

Sin embargo, esta cifra está lejos de ser alentador, ya que el 42,3% de los emprendedores lo hace por necesidad y no por una oportunidad para arrancar con un negocio. A su vez, el 3% de estos emprendimientos pasa la barrera de los 3 años de vida. Entre las principales causas de la corta duración de estos negocios están: la baja rentabilidad, falta de innovación y poco acceso a fuentes de financiamiento. De igual forma, el 99% de los emprendimientos son de una sola persona, y apenas el 6.6% de estos negocios esperan generar más de cinco puestos de trabajo en sus primeros 3 años.

Estos datos, desmotivarían a cualquier ciudadano o ciudadana con intenciones de abrir su negocio. Pero a pesar de ello, hemos visto como en estos tiempos de pandemia muchas personas han decidido arrimar el hombro, y ante toda adversidad, han iniciado a trabajar por su cuenta. En Quito es clara la proliferación de panaderías, tiendas de barrio y negocios de comida a domicilio, por lo que es urgente establecer acciones concretas que apoyen al emprendedor, brindándole de herramientas para hacer crecer su negocio, dándole seguridad jurídica para facilitar el desarrollo de su actividad económica.

La iniciativa Aprende y Emprende ha impulsado la formación virtual en temas relacionados con el emprendimiento, tales como: Administración por Objetivos, Excel avanzado, Herramientas de Innovación y Calidad, una Guía del Emprendedor, entre otros cursos que le permiten al emprendedor obtener conocimientos esenciales para la planificación, gestión, control y evaluación de todo negocio. Esta formación es de vital importancia, sobre todo para generar nuevas ideas relacionadas con la innovación, siendo ésta fundamental para la sobrevivencia de las pequeñas y medianas empresas.

Por otro lado, es responsabilidad de los y las asambleístas generar leyes que estimulen el emprendimiento y lo hagan sostenible. A nivel del ejecutivo se deben formular e implementar políticas públicas para apoyar a quienes deciden empezar sus negocios.

No es posible mantener tasas de interés altísimas para pequeñas y medianas empresas, es urgente encontrar líneas de financiamiento, con bajos costos financieros y que contemplen mayores plazos. De esta manera se podrá dotar de capital de trabajo que ayude a los emprendedores a mantener sus actividades. De igual manera, se debe establecer una reforma legal que, por un lado, establezca exoneraciones tributarias a los nuevos negocios, y que elimine un sin número de trámites para los nuevos emprendimientos.

No es nada fácil emprender, pero si se puede hacerle menos difícil el camino a quien ha decidido arriesgarse. Desde la sociedad civil se pueden crear iniciativas que fortalezcan las habilidades blandas y técnicas del emprendedor, y desde el Estado, se debe alivianar el peso de los impuestos y de ciertas normas que se vuelven una traba para la iniciativa del individuo. Es responsabilidad de los y las asambleístas, presentar planes, proyectos y programas encaminados a mejorar las condiciones de emprendimiento en el Ecuador.

Fortalecer el emprendimiento es fundamental, para la recuperación económica del país.

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